AHS: 1984

Habiendo visto todas sus temporadas, lo que significa que no escarmiento, existe un elemento recurrente en American Horror Story que empieza a hincharme las amígdalas: su tendencia al autosabotaje.

Cada temporada empieza fuerte, en el caso de 1984, fuertísima, para a mitad de la tanda de capítulos, decidir tirar todo el trabajo (bien hecho) por la borda y perder el interés de la audiencia. Me ha costado Dios y ayuda terminar los tres últimos capítulos de 1984 y es que ¿cómo se puede pasar del excelente homenaje al slasher a un sin razón de giros argumentales? ¿Cuántas actitudes distintas puede tener un mismo personaje a lo largo de nueve capítulos? ¿Era necesario ese bochornoso episodio final?

Os recomiendo disfrutar de los cinco primeros episodios, con sus asesinos, sus sorpresas, su campamento de verano, su gore despendolado y su rollito filogay. El resto, pura basura telenovelesca, sin gracia alguna, y una traición (que no sorpresa) a las ideas iniciales de la temporada, aunque reconozco que los títulos de crédito son una pasada. Que pesadito eres Ryan Murphy, por mucho homenaje (literal) que plantes a Viernes 13.

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