ALACRÁN ENAMORADO

Definitivamente no me gusta el cine de Santiago A. Zannou. Su debut, El truco del manco, es una de las obras más artificiosas, previsibles y tópicas que he visto en muchos años y todos los errores que lastraban aquel film vuelven a repetirse en Alacrán enamorado, su última obra.

Zannou tiene tendencia a tirar de estereotipo, por lo que sus films se ven reducidos a un conjunto de escenas que hacen las veces de lugares comunes. Igual de irritante resulta su obsesión por un tremendismo temático, por una pobreza moral que termina resultando impostada, quedando lejos de obtener un resultado socialmente “crudo” (que supongo será el objetivo del director). Los puntos negativos se completan con una banda sonora tan prescindible como inapropiada (que corre a cargo del hermano del director…).

Una historia sobre nazis, amor y redención que encuentra sus mejores bazas en sus actores. Un acertado y creíble Alex González (lo mejor del film), un sobrio Carlos Bardem, perfecto en su papel de amargado fracasado (Bardem por cierto, es autor del libro en el que se basa el film) y un anecdótico Javier Bardem, al que le valen un par de frases para elevar la categoría de la escena.

Lo peor: no es capaz de huir del ajustado traje de “cine social español” (pese a lo estúpido que suene tal concepto). No soy partidario de la violencia, salvo en el Mortal Kombat, pero si me tragó una hora y pico de nazis mongolos, que menos que verles recibiendo una somanta de hostias de muy señor mío. Nada de eso, aquí siempre importa más el contenido que la forma y así nos va. ¿Sabéis lo que hubiera hecho Charles Bronson si le tocan a la parienta?

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