CAPONE

Quien se acerque a Capone esperando un biopic al uso es probable que se quede con el culo torcido, por el contrario, si andas buscando un (mal) viaje de ácido, deberías pegarle un vistazo al último film del (proscrito) Josh Trank.

Centrándose en el último año del legendario mafioso, aquejado de demencia y tremendamente enfermo, esta pesadilla con ribetes de cine de terror, encuentra su mejor baza en un tremendo Tom Hardy, tan ridículo y exagerado como sublime. Su caracterización (y actuación) a lo villano de Dick Tracy atrae la mirada y se convierte en la principal baza del film.

Con pasajes oníricos febriles y una excelente ristra de secundarios, Capone permite albergar esperanzas sobre el futuro de Trank (siempre que le dejen), después de maravillarnos con Chronicle y espantarnos con Los Cuatro Fantásticos.

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