CHICOS MONSTERS

Hay dos películas de la década de los 80 que ejemplifican perfectamente el delicado tránsito entre la niñez y la vida adulta. Una es Cuenta conmigo y la otra es Chicos Monsters, que además aborda el tema con una sensibilidad y sutilidad excepcional. Evidentemente, estoy mintiendo como un bellaco.

Chicos Monsters es un bodriete que te resultará entretenido si tuviste el placer de verla de infante. En caso contrario, el resultado es, para un servidor, completamente indescifrable… Sintetizando, debajo de las camas de los chiquillos, hay todo un mundo de monstruos, que salen con nocturnidad y alevosía, para aterrorizar a los muchachos y hacer travesuras por los hogares de las familias de América.

Sale el niño de Aquellos maravillosos años, que tuvo la cara y espalda de enchufar a su hermano pequeño en la película, haciendo uso de su fama y su poder dentro de la meca hollywoodiense (esto también puede ser mentira, pero me divierte pensarlo) y también sale un monstruo con cuernos con una preocupante adicción a la cocaína. Esto es una puta mierda o una auténtica maravilla. Como con la pastilla de colores, depende única y exclusivamente de ti.

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