EL BAR

Soy sincero, con Alex de la Iglesia (casi) nunca soy objetivo. El cine del director vasco ha condicionado mi amor por el séptimo arte, desde aquella seminal El día de la Bestia vista en el extinto cine Liceo, y sus obras siempre han provocado en mi persona la más absoluta devoción y fanatismo. Este concepto de fan teenager me ha llevado a defender obras tan irregulares como Mi gran noche o La chispa de la vida. Afortunadamente, con El Bar no hay que buscar excusas.

Poca comedia hay en este Ángel Exterminador céntrico y bañado en cafés con leche; al contrario, sí que abunda un desprecio total por la condición humana y una reversión de los tópicos y los anti-tópicos del “thriller” (ver como el film establece un villano secundario) con “mensaje social”: el micro cosmos variado que el cineasta establece dentro del bar (así como las relaciones entre los miembros del mismo) es demasiado completo y jugoso como para no sacar segundas lecturas.

Salvando algún que otro derrape de guion, el film funciona a la perfección en su primer acto, aquel que juega al despiste y la confusión, flojeando un poco tras la resolución del enigma; pero su conseguido trabajo de la tensión y su impresionante despliegue actoral, convierte el visionado en obligatorio, y es que por mucho que De la Iglesia odie el mundo que nos rodea, él siempre ama a sus personajes.

Deja un comentario

POR FAVOR CONTESTA A LA OPERACIÓN CORRECTAMENTE *