EL HOMBRE DE LAS SOMBRAS

No fue el inventor, ni mucho menos, pero desde El sexto sentido de Shyamalan, los twist (sorprendentes giros de guión) se pusieron de moda, de tal modo que si veías un film de terror o suspense que no pegaba un volantazo, te sentías decepcionado. Aunque lo realmente sorprendente es a quién engaño, soborno o satisfizo sexualmente Shyamalan para que le dieran gallina para filmar Airbender, pero esa es otra historia.

Siguiendo con los twist; el principal valuarte de tan tramposa artimaña fílmica, a día de hoy,  es Pascal Laugier, director francés firmante de la soberbia (en todos los niveles) Martyrs, que muta sus films, más que darles giros de guión. Ocurría en la magistral Martyrs (que podría dividirse en tres bloques) y sucede en El hombre de la sombras.

Lo que comienza como un boogeyman al uso, a los 40 minutos se transforma en un drama social (sí, sí, tal y como suena) de dudoso y confuso mensaje moral. Juro por mis cómics de Spiderman que sorprende (como hace mucho no ocurría con un film) el cambio de tercio de Laugier, algo que vuelve a demostrar que este francés es el director más interesante surgido allende nuestra frontera. Que no os timen, que no es una película de terror.

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