ESCAPE ROOM

Resulta literalmente imposible aburrirse con una propuesta como Escape Room y su sinvergonzonería a la hora de fusilar conceptos, subgéneros y modas cogidas de aquí y de allí, sin ningún tipo de pudor.

Cine comercial de terror que no se avergüenza de serlo, este pastiche entre la moda de las salas de escape con puzles, el enfoque Saw-Cube de la trama y ciertas pinceladas de la Purga en su concepto, entretiene cosa fina con sus personajes de una pincelada (gruesa) y su entrega absoluta al escenario por encima de la historia.

Con un planteamiento de videojuego (que provoca nuestro interés en saber qué será lo próximo) y un desarrollo que pasa volando, este intento de crear una nueva saga-franquicia divierte sin complicaciones, provocando que perdonemos su doble (triple) final y pasemos por alto la ausencia casi absoluta de gore.

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