FANTASY ISLAND

He estado un tiempo desaparecido ya que me encontraba en una conferencia sobre la superioridad moral del Depredador frente al Xenomorfo, en Wuhan, cuando estalló la maldita pandemia de la que seguro algo habéis oído; aunque no sé muy bien cómo están las cosas por España, ya que desde entonces me encuentro trabajando veinticuatro horas siete días a la semana, junto a un pequeño, pero noble, grupo de científicos locales, con el objetivo de salvar el mundo.

Modo elige tu aventura: ¿el anterior párrafo te ha parecido una absoluta tontería? Correcto, estás en tus cabales y pasa a la siguiente reseña. ¿Has creído palabra por palabra el anterior párrafo? Corre, como alma que lleva el diablo, a ver Fantasy Island.

La isla de la fantasía (no han tenido arrestos de traducir el titulo) es muchas cosas al mismo tiempo, pero vayamos a la principal: adaptación de una serie televisiva (creo, lo mismo da), que se engloba dentro de las producciones menores que Blumhouse produce como churros y que nos cuela entre obras más ambiciosas.

Lo bueno, el argumento (o los): cinco invitados llegan a una isla que tiene la capacidad de hacer realidad las fantasías de sus invitados. Como suena. El embrollo se encuentra dirigido por un mefistofélico Michael Peña que no se ha visto en una así en toda su vida. Dicho lo cual, tenemos cuatro mini películas, ya que dos de los invitados son hermanastros y comparten disparate.

Primera película: dos hermanastros (uno caucásico, otro asiático y homosexual ¡toma ya!) metidos en un American Pie de cuarentones, que ven como todo se va al garete (y por todo digo una piscina, cocteles y gente en pelotas) con la aparición de unos terroristas ataviados con restos de vestuario de La Purga. Segunda película: melodrama de viajes en el tiempo y segundas oportunidades, un Noviembre Dulce, sin cartas pero con casa en un lago. La más sosa y la que menos pega, para que mentir. Tercera película: suavísimo torture porn que deriva en suavísimo survival con un Michael Rooker cobrando el cheque. Cuarta película: drama bélico paterno filial con enfoque de la acción heredado de la Cannon.

Todavía falta ver como todo esto cuadra, porque amigos, todo está relacionado y como se suceden secuencias en las que no puedes evitar abrir la boca y soltar un sincero no me lo creo, esto es increíble. Maravilla incomprendida, obra magna del absurdo que además, está bien rodada y recuerda al cine comercial de terror de los dos miles. Una obra absolutamente Azote Crew.

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