GLASS

Es muy difícil sentir amor por los cómics y no derrochar un tremendo aprecio por una propuesta como Glass, que en sus dos horas de metraje se establece, al mismo tiempo, como carta de amor y como reflexión sobre la figura del personaje con los calzones por fuera. Shyamalan será tremendo ególatra, pero es un freak de cuidado también.

Devolviendo la dignidad perdida a Willis y Jackson (obviando al colega Tarantino), destaca un superlativo James McVoy, repitiendo los aciertos de la recomendable (y quizás inferior) Múltiple. Ayuda a los actores que el director haya definido sus personajes a la perfección y que los haya construido con tanto cariño.

Representado el cierre de una trilogía mutante y esquiva, Glass es una sorpresa en la carrera de un realizador que parecía perdido y que sorprendentemente está escribiendo actualmente los mejores capítulos de su historia. Glass tiene de todo, incluido como no, twist final. Totalmente recomendable.

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