LA JUNGLA: UN BUEN DIA PARA MORIR

Cuando has salvado un edifico, un aeropuerto, una ciudad y prácticamente al mundo entero, es difícil sorprender al vulgo, por lo que se hace prioridad un cambio de aires. Digamos, Rusia, aunque cualquier otro destino hubiera valido.

Eres John McLane y no te andas con zarandajas. Sabes como pegar tiros, como decir frases con coñita y como meterte en embolados de tres pares de gónadas. El problema viene cuando se encarga un inepto (aka John Moore) de narrar tus aventuras. Lo peor no es que de repente tengas retoños curtidos en la acción, sino que te quedes cerca de ser una parodia de ti mismo.

Sabes como entretener y sabes como liar un buen tiroteo, pero se te ha olvidado como ser inolvidable; te has quedado en la rutina, que no tiene nada de malo, pero tampoco nada de excelente. Y te has dado cuenta, que más que una Jungla, esto parece otra película más de acción.

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