LOS BOXTROLLS

Un pueblo, cuya aristocracia se distingue por el color de sus sombreros y por su afición a degustar todo tipo de quesos, vive aterrorizado por la ¿peligrosa? presencia de unos trolls que tapan sus partes nobles con cajas. Si esto no es imaginación de la buena, que baje (o suba) el tío Walt y me lleve la contraria.

Laika ha demostrado film a film ser el Pixar del stop-motion, aunque en mi opinión se encuentre varios pasos por delante de esta. Su apología del diferente, en metáfora monstruosa en sus obras, sí me parece un mensaje apropiado que transmitir a la chavalería; no debemos olvidar que Para-Norman incluía un personaje abiertamente gay; algo que todavía no he visto en las anticuadas y buenrollistas producciones animadas de hoy en día.

Los boxtrolls, aunque inferior a Coraline y Para-Norman, vuelve a ser una delicatessen técnica, con unos escenarios por los que perderse, un fantástico diseño de personajes (atención al villano, un trasunto del pingüino interpretado por De Vito en Batman Vuelve) y un tono oscuro, por momentos, que no toma al espectador por idiota; algo poco habitual en el cine animado de nuestros días.

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