LOS DIARIOS DEL RON

Miedo y asco en las Vegas fue el primer contacto, al menos fílmico, entre Johnny Depp y la figura de Hunter S.Thompson (creador del periodismo gonzo, además de vividor de muy señor mío). Años, y piratas, después, el peculiar actor vuelve a ponerse en la piel de tan inolvidable figura, para hincharse a beber ron en el Puerto Rico de los años 50, al mismo tiempo que se enamora de bellezas clásicas, asiste a peleas de gallos y se codea con políticos corruptos.

Dicho de primeras, nada tiene que ver el tratamiento de Terry Gilliam, en la citada Miedo y asco en las Vegas, con la conformidad, y falta de riesgo, de la puesta en escena de Bruce Robinson, ausente desde la viejuna Jennifer 8. Una historia de esta calaña, con episodios tan alucinados, pedía un mayor atrevimiento a la hora de contarla en imágenes. En su lugar, tenemos una realización empeñada en ofrecer una estampa de Puerto Rico, una postal, como se suele decir. ¿Cuánto de esta decisión irá unido a intentar recrear un film clásico? Vaya usted a saber.

Que Los diarios del Ron sea un producto convencional, no significa que sea una mala película. En lugar del extremismo visual de Gilliam, tenemos un producto amable, con cierto encanto (para que negarlo), que se sigue con disfrute, mientras observamos a Depp hincharse a beber. El actor raruno sigue empeñado en sus tics gestuales, y sus caras de soy Johnny Depp, pero siendo sinceros, resulta la mar de apropiado para encarnar a Thompson (eran amigos personales, y el actor ha fundado su propia productora, para sacar adelante estos diarios del ron). Al lado de Depp tenemos a un Michael Rispoli soberbio, a un sucio Giovanni Ribisi, a un divertido Richard Jenkins y a una Amber Heard, a la que faltan kilos para ser la bomba sexual que pretende ser (dicho esto desde la más absoluta admiración ante la actriz, que desde Superfumados y Bienvenidos a Zombieland, no se me va de la cabeza).

Los fans del pirata amanerado disfrutaran. Los aficionados a las historias de vividores decadentes (entre los que me incluyo) también. Los que busquen un producto arriesgado se darán en todos los morros.

Lo mejor de “Los diarios del ron”…
El humor que recorre todo el film

Lo peor de “Los diarios del ron”…
La falta de riesgo

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