MAL ROLLO Y FALSO DOCUMENTAL

El falso documental (o found footage o mockumentary) se ha ganado mala fama a pulso. Avalanchas de títulos de decreciente calidad y una absoluta falta de vergüenza y novedad terminaron por hundir el estilo. Pero como en todo, siempre hay joyas ocultas y vamos a recomendar cinco obras para iniciarse, que o bien destaquen por su importancia o por su poder perturbador.

Rec o probablemente la obra más destacable de todo el subgénero. Es un film al que resulta inevitable no acercarse cada cierto tiempo, lo que ha restado parte de su impacto inicial y ha fomentado una mirada cómplice por parte del espectador, pero nunca deberíamos olvidar la sensación de puro terror y angustia que todos sentimos en el cine.

The Blair Witch Project o la obra que lo empezó todo, con permiso de Holocausto Caníbal. Tan amada como criticada, sentó las bases del estilo: sencillez, tempo pausado y lo que para muchos es una broma para otros son auténticos escalofríos. Yo he sido incapaz de olvidar el final en la casa.

Paranormal Activity o la normalización del estilo. Auténtico fenómeno en su momento y generador de una extensa saga, llevó las formas a su extremo, simplificando hasta la extenuación y jugandó con la paciencia del espectador. Una obra mucho más reivindicable de lo que quiere pensarse y una máquina de generar pelos de punta.

The Poughkeepsie Tapes o la degeneración hecha metraje encontrado. El film más obsceno de la lista y probablemente el más difícil de soportar. No apta para estómagos delicados, contiene algunas de las secuencias más incomodas y perturbadoras del cine de terror contemporáneo.

Megan Is Missing o el terror más cotidiano. Con unos veinte minutos finales dificiles de aguantar, y al igual que The Poughkeepsie Tapes centrada en el lado más inmundo de la realidad, contiene tres planos que son imposibles de olvidar por su perversión y crudeza. La película que ningún padre de adolescentes debería ver.

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