MAMA

A la chita callando, Guillermo del Toro se ha convertido en una figura de peso (simbólica y literal) dentro del mercado estadounidense; hecho que puede comprobarse en las excelente recaudaciones de Mamá en aquellas tierras (resultado refrendado en la taquilla española). Film a film (dirigidos o producidos), el gordinflas ha creado una serie de lugares comunes (o rasgos de autor), tan agradecidos (el terror en los infantes) en algunos casos, como prescindibles (la apariencia constante de cuento) en otros.

Partiendo de un cortometraje de tres minutos, el argentino afincado en Barcelona, Andy Muschietti, da toda una lección de puesta en escena aplicada a un film de terror, destacando ese plano fijo (cuando lo veáis, sabréis cual digo), que revela el horror dentro de la cotidianeidad y pone los pelos de punta.

Es cierto que el guión es previsible, con tópicos a granel, pero la fuerza de Jessica Chastain, lo tenebroso y espeluznante del conjunto (que no os vendan la moto, esto es una película de terror como Satán manda) y ciertas situaciones de rile máximo, convierten a Mamá en una (relativa) sorpresa dentro del género. Habrá que seguir la pista de Muschietti y hacer la vista gorda a ese final copiado (visualmente) de La Novia Cadáver.

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