MY FRIEND DAHMER

El origen de Mi amigo Dahmer se encuentra en el comic de mismo nombre, cuyo autor fue compañero de clase, ni más ni menos, de uno de los más infaustos asesinos de la historia de Norteamérica. Era el cómic un perturbador relato de iniciación, y (de) construcción de una mente rota, de la mano de un espectador “privilegiado”, incapaz de juzgar en aquel momento la relevancia de los hechos que estaba viviendo de primera mano.

La traslación del papel a la pantalla vuelve a ahondar en la distancia respecto a las aberraciones a las que daría lugar el bueno de Jeffrey. Asistimos, impertérritos, a como un chico tímido se convierte progresivamente en un monstruo, sin dejar por ello, de tener amigos y experimentar situaciones habituales para cualquier adolescente.

Jugando a perturbar mediante la empatía, Mi amigo Dahmer es escalofriante a la hora de poner sobre la mesa que ellos, los distintos, los vecinos que siempre saludaban, van a clase con nosotros (o nuestros hijos) y que no terminan de encontrar su lugar en el mundo. Como todo Dios, vaya.

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