NO RESPIRES

Aunque su giro argumental (el cazador cazado) ya ha sido explotado estos años dentro del subgénero home invasión, Intruders sin ir más lejos, No respires se guarda un par de ases en la manga que conducen su ajustada duración en una creciente espiral de tensión, muy bien medida y mejor ejecutada.

Fede Álvarez, al que debemos reivindicar desde ya, se deja de pamplinas y mete a los protagonistas en la casa a los quince minutos de metraje, y con un par de pinceladas, nada sutiles, consigue que nos caigan (medianamente) bien y que suframos con ellos. Nunca apagues la luz, que cargaba las tintas en el componente dramático, debería aprender de la austeridad emocional de la que hace gala No respires.

Ejercicio de cámara con notable villano como maestro de ceremonias, que puede que no sea terror puro y duro, pero que inquieta (el giro malrrollero del tercer acto) y divierte cosa fina. Potente, sencilla y agobiante.

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