NOCTURNA 2019: JUEVES

Hay que entrar en el juego de Koko-di Koko-da y es ciertamente difícil hacerlo. Su estructura de pesadilla cíclica y onírica, unida al surrealismo y la confusión simbólica de la puesta en escena, dificultan el visionado; pero si consigues aceptar las reglas del juego, encontrarás una fascinante (a ratos) metáfora sobre el duelo y la aceptación del mismo, narrada en forma de cuento sobre la desintegración del amor de pareja. Señalar la influencia (como no…) de Lynch, con sus cortinas rojas y esos ratones que recuerdan a la familia sitcom de Inland Empire, y ese plano recurrente calcado al de La casa de los mil cadáveres.

Sin ser ofensiva, I trapped the devil no deja de ser una idea curiosa alargada hasta la extenuación. Con rostros habituales de eso que tuvo a bien llamarse mumblegore, la austeridad de la propuesta no juega a su favor y termina por cansar el encierro de los tres personajes. Solo salvable el desenlace, donde todo se despendola ligeramente. Demasiada seriedad.

Amigo, a pesar de ser un mediometraje alargado mediante la repetición de situaciones e ideas hasta los 85 minutos, es por ahora la clara vencedora de la edición de 2019. Comedia negrísima que se establece como el lado inverso de Misery. Lo mejor: un inconmensurable Javier Botet que demuestra plano a plano ser un actor total, tanto el plano dramático (el llanto en la bañera) como en el cómico (las carcajadas en sus primeras líneas de diálogo son inevitables), destacando su fascinante uso del cuerpo, manipulado siempre a favor de la historia y del personaje. En un mundo justo, estaría nominado al Goya.

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