NOCTURNA 2019: MIÉRCOLES

Andan últimamente las aguas revueltas con el elevated horror. Con tantos defensores como detractores, me situó en un punto intermedio, ya que, aunque me parece deplorable el cine de género que se avergüenza de serlo, no puedo negar que me gustó bastante Midsommar y que me fascina Hereditary. Lo mismo podría decir de La Bruja, de la que la infame Luz quiere beber constantemente, pero convirtiendo el acierto en catástrofe. Irritantemente pedante (jugar con ideas como el bien, el mal, Dios y el Diablo, ya os da una idea de lo prepotente del enfoque) y obscenamente aburrida. Lo peor: su incansable (y molesta) banda sonora. Una película que pone de mal humor por su total y absoluta falta de sentido del humor.

El festival por fin dio síntomas de vida cinematográfica con Il Signor Diavolo de Pupi Avati, director que desconocía, pero que narra, con elegancia y austeridad clásica, una historia que bebe de épocas pasadas. Uno siempre se la juega con el cine italiano, pero la verdad es que visto lo visto, esta historia de secretos e infancia convenció al respetable, además de ofrecer unos efectos tradicionales cortesía del enorme Sergio Stivaletti.

Z continuó con las buenas sensaciones, aun siendo una propuesta tan simple como efectiva. Bebiendo de las nuevas corrientes del terror comercial (la escuela Wan se nota, y mucho, en la concepción de ciertas secuencias de sobresalto), la película no lo ha tenido difícil para sobresalir respecto al resto de obras del festival. Un buen diseño de monstruo y unas interpretaciones correctas hacen el resto.

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