NOCTURNA 2017: VIERNES

Aún sin ser obras obviables o directamente negativas, tanto Les Affames como Revenge decepcionaron pasado el ecuador del Nocturna, dejando un sabor agridulce, especialmente por las expectativas puestas en la ganadora a mejor dirección en Sitges, la citada Revenge.

Les Affames juega sus mejores bazas en la concepción de un muerto viviente que se aleja de los estándares habituales, consiguiendo lograr cierta inquietud en las escenas en las que las criaturas se mueven en masa, con alaridos infernales, y con esas construcciones megalíticas que me han recordado a relatos de Clive Barker. Ahí termina el balance positivo, ya que los personajes aparecen dibujados de un brochazo, la historia no va a ninguna parte y se comete el tremendo error de dejar toda la violencia en off (¿problema presupuestario o error de puesta en escena?). En cualquier cosa, la originalidad brilla por su ausencia en el desarrollo de la trama, poco importa lo que ocurra y el ritmo moroso aburre al más pintado.

¿Puede ser un rape&revenge cool? Revenge se esfuerza en su primera media hora en responder la pregunta de modo afirmativo, estableciéndose como la versión esteticista del subgénero, convirtiéndose en un I spit on your grave pasado por el filtro Spring Breakers. Pasado el primer tercio, donde el film juega sus mejores cartas como teoría de género, enfrentando al espectador a sus prejuicios, la directora decide mandar al pairo la verosimilitud y se mete en un lodazal del que ya no puede salir por mucho plano bonito que lance a los ojos del espectador. No es una mala película, es divertida y tiene considerables niveles de gore, pero el final es lo más bochornoso que he visto en mucho tiempo y la historia no hay por dónde cogerla. Decepción vaya.

Deja un comentario

POR FAVOR CONTESTA A LA OPERACIÓN CORRECTAMENTE *