OCHO APELLIDOS VASCOS

Ocho apellidos vascos, a la chita callando, se ha convertido en el mejor estreno del año y en la película española con más recaudación en su debut desde Lo imposible. De este modo, el sleeper del año deja en la cuneta a hits como El lobo de Wall Street o la secuela de 300 (hasta ahora los mejores estrenos del 2014). Y me pregunto: ¿por qué lo esta petando tanto la comedía de Emilio Martínez Lázaro?

Es posible que Dani Rovira, reconocido humorista y monologuista, tenga un tirón mediático que desconozco. También es posible que Carmen Machí siga atrayendo fans televisivos o que sepamos apreciar el buen hacer de Karra Elejalde; o incluso puede que Clara Lago haya revitalizado su atractivo tras Tengo ganas de ti… O simplemente, y lo más probable, que el público es imprevisible.

Sea como sea, Rovira y Lago tienen química, caen  majetes y hay bastantes chistes atinados (los vascos salen peor parados), aunque uno llora por lo desaprovechados que están Alfonso Sánchez y Alberto López (lo mejor de la función) y por la total falta de mala baba de la propuesta.  Divierte, pero resulta tan anodina en su puesta en escena y tan blanca e inocente en su tono cómico, que su éxito es todo un misterio, aunque servidor, sin saber muy bien porque, se alegra del mismo.

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