OUIJA: EL ORIGEN DEL MAL

La verdad es que Mike Flanagan no me llama para nada la atención. Oculus era sosainas y Hush pecaba de simpleza (que no simplicidad). Las críticas y la temática (otro drama con niños…) han provocado que no me acerque a su reciente Before I Wake ni harto de sopas, pero la verdad es que con Ouija: el origen del mal ha entregado un producto correcto y efectivo.

Siendo sinceros, su primera hora me pareció anodina: otro producto de la vertiente menos creativa y satisfactoria de la factoría Blum; pero en la última media hora, a partir de descubrirse el pastel, la función se anima y tengo que aplaudir la valentía de un anti happy end con cierta mala leche.

Desde luego Flanagan queda lejos de las puntas de lanza del terror mainstream actual, pero también es cierto que esta secuela es infinitamente superior a su aborrecible predecesora y que como producto (comercial) estrenado a rebufo de Halloween puede verse sin calentarse uno mucho los cascos.

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