OVERLORD

Los quince primeros minutos de Overlord son prodigiosos; y aunque la película se encuentra llena de buenas intenciones, es incapaz de mantener el nivel demostrado en sus compases iniciales, con ese ataque y salto aéreo contado en fantástico plano secuencia.

El segundo problema de Overlord es que han pretendido darnos gato por liebre a los amantes del fantástico, ya que el componente terrorífico es más anecdótico que protagonista, y no aparece hasta los compases finales de la cinta. ¿Y qué queda entre medias? Pues una entretenidísima cinta bélica, con espíritu cómic y aromas Wolfenstein, que es puro cine comercial de calidad.

Con esa panda de soldados de brochazo gordo (el inocente, el curtido, el bocazas, el idealista) y con referencias explicitas al mundo Re-animator, esta pelea de zombis y soldados al menos tiene la dignidad de tomarse en serio a sí misma y evitar, afortunadamente, caminos paródicos, que de trillados, ya huelen a zombi podrido.

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