PENNY DREADFUL

 

Penny Dreadful se presenta como el cóctel definitivo para todo amante del terror. Inspirado en todos los folletines victorianos que se vendían a penique, en esta serie confluyen los grandes clásicos que alguna vez te pusieron los pelos de punta.

Con Sam Mendes a la cabeza de la producción , John Logan como guionista principal y J.A. Bayona como director de los primeros capítulos ¿Tienes ya los dientes largos? Pues frena, porque el resultado no es del todo un éxito…demasiadas expectativas, quizá.

La trama principal nos lleva a recorrer los barrios más oscuros del Londres victoriano con Mr. Murray (un brillante Timothy Dalton) y Venssa Ivess (Eva Green), tras la estela de la joven Mina, secuestrada por el maestro de todos los vampiros. Resulta refrescante la versión de éstos seres, que aparecen aquí casi como salvajes medio extraterrestres; nada de remilgos ni apariencias humanas.

Eva Green ,sin lugar a dudas lo mejor de la serie, nos obsequia  con interpretaciones que van desde lo más sobrio y contenido hasta las posesiones demoníacas más escalofriantes de los último tiempos. El culmen de estas transformaciones llega en el episodio 7, Possession, posiblemente el mejor de la temporada .

Aunque Green destaca sobre el resto del elenco, algunas interpretaciones nos llegan a cautivar. El atormentado doctor  Victor Frankenstein (Harry Treadaway) sorprende por su combinación entre poeta honesto y ser oscuro con pocos escrúpulos. La criatura a la que da vida promete una de las subtramas más interesantes de la serie…pero se queda en poca acción y mucho discurrir filosófico.

Josh Harnett , supuestamente uno de los ganchos promocionales, es aburrido hasta decir basta a pesar de ocultar uno de los secretos más inquietantes de la trama. Y del personaje de Dorian Grey mejor no hablo, porque el alma atormentada  describía Wilde se queda aquí en un jovenzuelo con muchas ganas de parranda.

La mayor parte de las veces las tramas secundarias son demasiado dispersas y no  llegan a enganchar salvo por los festivales de sexo y sangre, pero nos quedamos por ese aura literaria que tienen los diálogos y por la calidad técnica y artística del formato. La iluminación  tan cuidada y los decorados, son una auténtica maravilla.

Los primero capítulos asfixian  un poco con el abuso de planos cortos, porque en momentos cruciales tenemos que intuir más que ver y, sinceramente, no es lo que uno espera dada la calidad de los espacios y los efectos especiales. Esto cambia según avanzan los episodios y cambian los directores;  por fin conseguimos ver con detalle  los geniales tugurios, burdeles, laboratorios clandestinos y  fumaderos de opio de lo más decadente. Es un lujo raro de encontrar últimamente que los espacios tengan tanta personalidad que se acaben convirtiendo en personajes en sí mismos, como la casa de Mr Murray o el teatro El Guiñol.

En general , la serie va ganando con los capítulos y sinceramente, ver a Eva Green encarnar a la poseída más terrorífica desde la niña del exorcista, merece la pena.

 

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