SEÑORES DEL TERROR: JOHN CARPENTER

Con el objetivo de distanciarnos del presente y teniendo en cuenta, siempre, el más absoluto disfrute, doy por comenzada una nueva sección, que se nutre del concepto cásico de lista clasificatoria, para dar una imagen general, siempre subjetiva y totalmente acertada, sobre las carreras de los, a mi parecer, grandes señores y señoras del terror.

¿El procedimiento? Sencillo, un ranking de entre tres y cinco películas obligatorias, colocadas en orden de apreciación personal, que no importancia, sobre cada uno de los autores reseñados. Fuera tabarras y vamos a empezar con John Carpenter.

  1. En la boca del miedo o una de las adaptaciones más satisfactorias del espíritu (que no obra) de Lovecraft y posiblemente la vez que Carpenter ha logrado asustar, de verdad, de la forma más eficaz imaginable. Escritores, pueblos malditos y monstruos nutren la gran tapada de toda la filmografía del director.
  2. El fin del mundo en 35 mm o la propuesta más interesante de aquel insatisfactorio proyecto conocido como Masters of Horror; junto a Huella de Takashi Miike. 56 minutos en los que el director es capaz de sobreponerse a los corsés del medio televisivo, para ofrecer una (nueva) reflexión sobre el mal como ente puro. Sugestiva, terrorífica y siempre reivindicable.
  3. La noche de Halloween o el motivo para conocer a Carpenter. Menos redonda de lo que siempre nos han vendido y demasiado clásica en sus formas, tiene en su haber el legado de uno de los monstruos más importante de la historia del celuloide: Michael Myers. Aunque prefiera las coñas de Freddy y la brutalidad de Jason, nadie puede negarle a La Forma su importancia capital.
  4. Vampiros o como combinar el espíritu de Howard Hanks, aliñarlo con bien de western y rebozarlo hasta la náusea con actitud macarra y sinvergonzonería. La última gran película del director, y su obra más gore, tiene de todo y para todos: cuerpos partidos por la mitad, amistad rozando lo homo-erótico, vampiras prostitutas y alguna que otra hostia a la Iglesia. Divertida y desvergonzada.
  5.        
  6. La cosa o como entrar en una lista de las mejores películas de un realizador en función de los efectos especiales. Rob Bottin creó algunas de las criaturas más impactantes y repugnantes de la historia, y no supone ningún problema recomendar la obra por ello, aunque su tremendo pesimismo y su coherencia interna ayudan a reivindicarla.

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