STAR WARS: EL ASCENSO DE SKYWALKER

Vaya de primeras que comprendí la intención de Rian Johnson al parir Los últimos jedi, pero mentiría si negara que disfrute mil veces más del acercamiento totalmente lúdico y revisionista con el que J. J. Abrams (o Kathleen Turner o Disney o el cristo que lo fundó…) afrontó la superlativa El despertar de la fuerza. El ascenso de Skywalker recoge los aciertos de aquella y los multiplica por mil.

Pocas películas de entretenimiento contemporáneo pueden presumir del ritmo del que hace gala el último episodio de la saga Skywalker (si me apuras, Infinity War), en el que la construcción dramática (casi) siempre se encuentra supeditada al más absoluto y mayestático espectáculo. Puro cine de evasión y diversión.

Sin cabida para el aburrimiento, Abrams demuestra que no es el tipo más original del mundo, pero con tantos quilates de acción y fantasía, ¿quién cojones necesita la lógica? Junto a Endgame, lo mejor del año. Lo siento Martin.

Deja un comentario

POR FAVOR CONTESTA A LA OPERACIÓN CORRECTAMENTE *