THE AMAZING SPIDERMAN

Sentimientos encontrados. Ese es el resultado del visionado de The Amazing Spiderman. Encontrados porque, de no existir la trilogía previa de Raimi, estaríamos frente a una sobresaliente adaptación, pero la cercanía del Spidey de Mcguire es demasiada.

Esta nueva aventura del trepamuros adopta un tono más realista (Raimi siempre ha sido un petardo), ahonda en el tono romántico (de lo más conseguido la verdad) y dramático, al mismo tiempo que añade unas pinceladas de humor, muy características del héroe arácnido. Marc Webb también plaga el film de cancioncillas de radio-formula, sin duda el gran error de la cinta.

Su reparto es sencillamente perfecto: Andrew Garfield es un Spiderman creíble, Emma Stone no puede hacer nada mal, y conquista a las plateas con su aguerrida Gwen Stacy, mientras que  los secundarios cumplen su papel, desde Sally Field como Tía May  hasta Rhys Ifans como El Lagarto.

Sus dos horas y pico pasan volando y sorprendentemente, nos tragamos la misma historia (otra vez) con una sonrisa en la cara. Soy un fanático de Spiderman desde infante y os aseguro que no me arrepiento para nada, de haber pasado por taquilla y haberme dejado engañar con un reboot innecesario, sí, pero también ciertamente fascinante.  Y creo que lo he comentado por ahí arriba: sale Emma Stone, ahora de rubia.

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