THE LORDS OF SALEM

No entiendo las voces críticas  contra el último film de Rob Zombie. El director ya volcó todo su particular estilo en Halloween II, llevando al extremo sus señas visuales de identidad. De haber seguido por ese camino, seguro que le estaríamos tachando de inmovilista. Pero de igual modo que Hellbilly Deluxe no es el Educated horses, The Lords of Salem no es La casa de los mil cadáveres.

Zombie se ha sofisticado (poco gore queda aquí), llenando su nueva obra de suaves travellings, colores apagados, luces tenues y escenas pausadas. El trabajo de atmósfera sigue ahí, pero ahora no resulta in your face, sino que va construyéndose de forma progresiva, dando lugar a una obra que por mucho que nos quieran contar, es 100% Rob Zombie. Curiosamente, lo que más chirría dentro del conjunto son las concesiones que el director hace a su pasado (en forma de escenas de absoluta locura), que desentonan (ligeramente) con la sutilidad del resto del metraje.

Lo que esta claro es que The lords of Salem es una nueva obra maestra (y van unas cuantas), de un director, que quizás imbuido por las nuevas tendencias más clásicas del género, ha preferido rebobinar aún más, dejando de lado los sucios 70, para volver a finales de los 60, aquella época en la que chicas llamadas Rosemary tenían bebes ciertamente peculiares.

Hacedme caso y dejad Posesión Infernal para los postres. The lords of Salem es un buen chuleton. Y no me vengas con que eres vegetariano.

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