THE VALLEYS

Una vomitona sobre unos pechos femeninos. Corte a una sesión de tatuaje de una oveja encima de una vagina. Corte a unas nalgas desnudas que se mueven frenéticamente. Corte a una lluvia dorada en una ducha. Así podríamos definir un capítulo de The Valleys y creedme, me estoy quedando corto.

Es mejor que dejes el formato “shore” para tus hermanos pequeños. Esto son palabras mayores. Puterío, golferío, cazurrismo y alcoholismo (solo falta la droga dura y es que aún quedan tabúes) entre gañanes y fulanas de pueblo, de viaje en la ciudad. Tan imbécil que parece sublime.

Las burradas se suceden a la misma velocidad que los fucks! de Pacino en Scarface; si pestañeas es probable que te pierdas algún genital en pantalla (mostrados sin piedad y con alevosía) y tu conciencia irá más allá de la vergüenza ajena. Si alguno de tus progenitores te sorprende viendo The Valleys, es probable que te apuñale con la mirada de forma inquisitiva, al mismo tiempo que se maldice por haber fallado al educarte.

Un Dj homosexual de torso deforme, una Blake Lively borrachuza con cara de pan follao, un rapero analfabeto, una blanca que actúa como Queen Latifah, sin olvidar al obrero-zopenco-modelo. Esto es televisión de calidad. Esto es la televisión del futuro.

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