TOMB RAIDER

El bochornoso recuerdo de las dos primeras aventuras cinematográficas de Lara Croft ha provocado que la nueva encarnación, en la piel de Vikander, tuviera todo de cara para mejorar la adaptación videojueguil previa. Evidentemente, este reinicio de la arqueóloga más famosa de las consolas es diecisiete veces mejor que sus antecesoras.

A ver, Tomb Raider no es ningún peliculón: hay guion porque algo había que darle a los actores y la relevancia del film es la misma que la de un ventoseo en un vagón de metro, pero el carisma de Alicia Vikander y su sincero homenaje a las mecánicas de la saga en la parte final, son suficientes para darle un descuidado visionado.

Es Tomb Raider una película de aventuras con aroma de serie B y presupuesto de seria A. Resulta agradable descubrir en el metraje selvas, trampas, acertijos e incluso momias. Es tan distraída que se le coge cariño y tan intranscendente que lo mismo tiene secuela.

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