VENGADORES: ENDGAME

Los Russo no mentían cuando indicaban que Vengadores: Endgame iba a ser una película totalmente diferente a Infinity War.  Del film evento (recurso tremendamente habitual en los cómics) hemos pasado al film de personajes; y es que, si en la primera parte todo se encontraba supeditado a la presencia de Thanos, siendo esté origen, desarrollo y conclusión de la historia, este fin del juego se centra en Los Vengadores (los originales). Se centra en todos y cada uno de ellos, y lo hace siendo capaz de plagar la película de sorpresas.

Es magistral el recurso narrativo que emplean los directores, en el ecuador del relato, para justificar el cierre de la epopeya que comenzó hace veintidós películas. Mediante un simple recurso de guion (tremendamente cómic también, por cierto), se permiten el lujo de agradecer al público su pasión durante todas las aventuras vividas hasta el momento, del mismo modo que establecen un marco perfecto para cerrar todas las cuentas pendientes e hilos narrativos. Aun reduciendo la intensidad de la obra previa, esos fragmentos son pura celebración de Marvel y de lo que los espectadores hemos vivido con ellos durante todos estos años. Mis respetos.

Normalmente soy un cascarrabias que mandar callar en el cine, pero ayer me resultó imposible. No sé si Endgame se convertirá en mi película favorita, pero os aseguro que nunca había experimentado una proyección como la de anoche. Toda la platea se emocionó, vitoreo, grito y aplaudió a rabiar. Es emocionante vivir y compartir una sensación de esa guisa, así que aprovecho para cagarme en Netflix y para gritar a pleno pulmón… ¡Vengadores Reuníos!

Deja un comentario

POR FAVOR CONTESTA A LA OPERACIÓN CORRECTAMENTE *