WONDER WOMAN

No es que Wonder Woman sea larga. Tampoco es que sea muy larga y ni siquiera es que sea larguísima: Wonder Woman es (y se hace) más larga que un viaje de Girona a Utrera a mediados de Julio, en un Seat 128 sin aire, con el coche lleno de niños y a 45 grados a la sombra. Lo que viene siendo un señor coñazo.

La introducción (sosa y risiona) ya nos hace levantar una ceja y empezar a pensar que tanta buena crítica puede ser desproporcionada (lo mismo, pero al revés, que con Batman vs. Superman) y los peores temores se abalanzan sobre el espectador según pasan los minutos y el film se vuelve más y más intrascendente.

El clímax es caótico, el villano es ridículo, los secundarios meros personajes definidos a brochazos (un indio, un árabe, ¿un escoces? y un piloto guapo), las set pieces insuficientes y el guion tonto. Al menos podemos salvar la presencia de una acertada y entregada Gal Gadot, que borda su personaje, y de la pérfida villana de Elena Anaya. Que no es engañen, es una basura DC muy por debajo de la irregular, pero divertida, Escuadrón Suicida y de la pelea entre el murciélago y el chico super poderoso.

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