XI MUESTRA SYFY: DOMINGO

Las sesiones Phenomena siempre son un gustazo y si el año pasado nos hincamos entre pecho y espalda Alien y Desafío Total, la XI edición de la Muestra Syfy no se quedaba atrás y nos plantaba todo un programón doble: La Mosca y Depredador. Fue un placer ver la descomposición física (y los arrejuntes sexuales) de Jeff Goldblum hasta convertirse en Brundelmosca y fue un subidón lo del Chuache, la jungla y el alien feo como un demonio. Depredador demuestra que el mejor cine de acción se hacía en los 80 y que tenía nombre y apellidos: John McTiernan.

Faraday, pese a ser más mala que un pecado, supuso un soplo de aire fresco dentro de la programación. Risas y humor de redes sociales, que fracasaba cuando se ponía en modo chabacano, pero que contagiaba su energía narrativa y buen rollo. En la Muestra se disfruto, por lo que su director Norberto Ramos del Val, presente en el sarao, puede estar contento; aunque nos preocupa que los cameos de blogueros (de los que no habíamos oído hablar en nuestra santa vida) arrancaran aplausos del respetable. Definitivamente, somos viejos.

La nueva versión de La Bella y la Bestia cerraba la presente edición con  preciosismo y barroquismo formal… y con vacuidad de contenido. Una preciosidad de film, que supone un placer para la vista, pero que no emociona en ningún momento. La verdad, nos molaba más el Christophe Gans de Silent Hill, aunque agradecimos no tener que sufrir ni canciones, ni candelabros parlantes.

Respecto a la Muestra en sí, lo de siempre: buen rollo, jornadas maratonianas de bodrios, muchas caras conocidas y la ya entrañable Leticia Dolera, toreando mamelucos y comentarios inapropiados a base de simpatía y buenas formas. Para el recuerdo quedan obras maestras (Maniac), casi obras maestras (Snowpiercer) y muchos, muchos films horrendos…La vida misma oiga.

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